martes, 20 de enero de 2009

cuando el tiempo se detiene...

Una noche más, aquí sentado en la oscuridad de mi cuarto deseando un cigarro para mitigar el tiempo, el silencio que se adormece en mi cuarto me recuerda la nostalgia de la verdad, mis pensamientos escapan a cada sonido inevitable del segundero del reloj que cuelga en la pared. Mi mente viaja sin rumbo, relaciona ideas surrealistas de lo que no es y no existe, tarareo una melodía que no recuerdo como se llama y que no puedo dejar de repetir... y así, esas ideas me llevan a tí, te recuerdo vagamente, como si tuviera mucho tiempo ese recuerdo grabado en mi mente, ¿acaso tiene tanto tiempo desde que te conocí? intento recordar como fue, toda la situación embarazosa por la que pude haber pasado para intentar conocerte, las veces que al estar a punto de hablarte me cohibí por sentirme un don nadie y me contuve de hacerlo... Y me doy cuenta de que solo estás ahí, nunca me atreví a hablarte, cuando intento recordar tu rostro solo veo el suelo y tu espalda, el camino que tomas mientras te alejas sin que logre hablarte, simplemente no soy capaz. El sonido de otro segundo de realidad más, me hace regresar a este mundo, en el que no sabes que existo, en donde la soledad es la misma de siempre, las ideas empiezan a vagar una vez más, vertiginosamente sin que pueda llevar el hilo de las mismas y una vez me llevan hacia tí, y cuando regresa la idea de que no existo en tu vida, cada segundo del reloj me hace olvidarte y recordarte mientras sigo intentado recordar el nombre de esa canción que tarareo en la oscuridad de mi cuarto...



nekô

No hay comentarios: