Desperté y ya no estabas, solo eras un espejismo creado por mis sueños, sueños que no son, que no han sido y que no serán, que enajenaban a mi corazón para no dejarlo en paz, impasible en la soledad...
Y así, la luz hiere una vez más mis ojos, es de día y brilla el sol, y te confundes con esa luz que disipa tu ser y acrecenta mi soledad, deambulo sin rumbo alguno, camino entre zombies creados por la sociedad, que no pueden ver más allá de su nariz, que siguen a su dueño al matadero sin decir nada, simplemente pueden observar...
Y así, sigo caminando, no pongo atención a nada, solo escucho el bullicio, sin esperar, sin sentir, sin soñar...









