martes, 20 de mayo de 2008

Hace mucho...

Aprendí a no llorar, a ver como la gente se va y da la espalda, a sentir que la soledad más que un estado de transición, es un estado para vivir, para disfrutar... Y ahora que ya no hay nadie una vez más, estoy aquí, en la oscuridad de mi mente, me muestro impasible ante la realidad, las sensaciones ya no me agobian, las tristezas de hace unos días ya no están, simplemente aprendí a olvidar, a darle valor a las cosas y cuando no sirven poderlas desechar, así, sin más...

Disfruto más de mi soledad que de la hipocresía de la gente que me puede llegar a rodear, que al darle la espalda me intentarían matar, simplemente no soy igual a los demás, me mueve el mundo de Maquiavelo, de Murphy, las analogías, los silogismos, la filosofía natural del ser humano y de la verdad relativa que nos hace intentar respirar en este mar de hipocresía, mentira y vanidad...

La realidad es mucho más cruda que la verdad...

nekô


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